Biografía y contacto


Poeta, narradora, ensayista y periodista. Ha publicado los libros: Huracanes de sueños (Poesía), Ediciones La Catedral, Bogotá, 1983-1984. Gota ebria (Poesía), Ediciones Embalaje, Museo Rayo Roldanillo (Valle) 1987. Territorio de máscaras (Poesía), Hojas Sueltas. Bogotá, 1990. La casa leída (Antología de autores universales sobre el tema de la casa), Común Presencia Editores, Bogotá, 1996. Migración de la ceniza (Poesía), Cooperativa Editorial Magisterio, Bogotá, 1998. Omar Rayo, Geometría iluminada (Entrevista), coautora, Ediciones Embalaje, Roldanillo (Valle), 2001. Antología esencial (Poesía), Colección Los Conjurados, Bogotá, 2001. Memoria absuelta (Poesía), Colección Viernes de poesía, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2004. Estación profética (Antología personal), Caza de Libros (Ibagué), 2010. Oscura música (Antología, poesía), Colección Un Libro por Centavos, Universidad Externado de Colombia, Bogotá, 2013 y la novela Itinerarios de la sangre (2014).
Es Editora General de la Revista Literaria Común Presencia, galardonada por el Ministerio de la Cultura de Colombia, como la más importante publicación en su género en el país y codirectora de la colección Internacional de literatura Los Conjuradosen la que han aparecido 41 títulos en los géneros de Poesía (Juarroz, Adonis, Trakl, Ungaretti...); Cuento y Testimonio (donde son de gran importancia las versiones en español de los Discursos de los Premios Nobel de Literatura, compiladas en tres tomos). Varios de sus poemas han sido traducidos al inglés, árabe, francés, italiano, portugués, húngaro, alemán, rumano, ruso y sueco.
En la actualidad y desde 1989, está frente a la Presidencia de la Fundación Literaria Común Presencia, entidad dedicada a la investigación, recopilación y difusión cultural. Es cofundadora y asesora periodística del semanario virtual Con-Fabulación que cuenta con 70.000 suscriptores. Es cofundadora del Día Mundial de la Poesía (versión Colombia) instituido por la Unesco.
Obtuvo la primera Mención del concurso Plural de México (1989) y la beca nacional de poesía del Ministerio de Cultura (1994). Ha representado a Colombia en varios encuentros internacionales de literatura, entre los que destacan Argentina, Venezuela, Brasil, Perú, Ecuador, Puerto Rico, México y Estados Unidos.

Obtuvo el Premio Literaturas del Bicentenario 2010, por su libro Grandes entrevistas de Común Presencia, en el cual se encuentran sus conversaciones con Cioran, Saramago, Sabato, Paz y Goytisolo...

E-mail: amparoiosorio@yahoo.es

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Antologías que recogen su obra


Sus trabajos han figurado en diversas compilaciones entre las cuales destacamos: Color sombra - Olga de Amaral (Galería La Cometa, Bogotá, 2015); Me duele una mujer en todo el cuerpo - Tomo II (Universidad Externado de Colombia, Bogotá 2014); Antología de la poesía colombiana contemporánea en árabe (Traducción de Dr. Muhsin Al-Ramli, Editorial Al-mada, Bagdad, 2014); El Biblionavegante - Un viaje por la cultura del mundo (Autor José Chalarca, ensayo "Tres poetas", Común Presencia Editores, 2014); Edizioni Esordienti E Book (Milán, Italia 2013); Cronistas bogotanos (Antología, Común Presencia Editores, Bogotá, 2013); Revista Prometo, (Medellín, Colombia 2013); Revista intelectual latinoamericana (Chile, 2013); El texto de ficción Memorias del XXIII Festival Internacional de Poesía de Medellín (Ediciones Prometeo, Medellín, Colombia 2013); Cuento "La despedida" (edición bilingüe, Copa Airlines Magazine, 1.6 millones de lectores, Enero de 2013); El espíritu erótico XXI, Revista Museo de Arte Erótico Americano, (Bogotá, Colombia (2013); Revista Cronopios, (Bogotá, Colombia 2012); Galería de Espejos- una mirada a la poesía colombiana del siglo XX, selección y notas de Juan Manuel Roca, Alfaguara, (Bogotá, Colombia 2012); La palabra visible -Mujeres poetas de América (Quito, Ecuador, 2012); Revista Víacuarenta, (Barranquilla, Colombia 2012) Ómnibus Revista Intercultural (Julio-Septiembre de 2012, Madrid, España); Exilios Poesía latinoamericana del siglo XX, selección y notas de Marina Gasparini Lagrange –Sociedad de amigos de la cultura Urbana, Fundavag Ediciones, (Caracas, Venezuela 2012); Renglones zurdos, Canaria (2012); Revista Fahrenheit 451, (Bogotá, Colombia 2012); Roberto Matta, una ocasión (Foramen Acus Ediciones, Santiago de Chile, 2011); Poesía colombiana, Antología 1931-2011, Común Presencia Editores (Bogotá, Colombia 2011); La Jornada, Unam, México 2011; II Festival de Literatura de Bogotá Fundación Fahrenheit 451; (Bogotá, Colombia 2011); Frutas y sangre - Antología en árabe de la Poesía Colombiana del Siglo XX (Selección y prólogo de Muhsin Al-Ramli, Argelia, 2010); En sentido figurado, edición dedicada a Colombia. (México 2010); Navegantes de la Cruz del Sur – Espacio de poesía universal- poemas en español y portugués, (2010); Jornal de poesía- Proyecto Editorial Banda Hispánica, (Fortaleza, Ceará, Brasil 2009); Desde el umbral II - Poesía colombiana en transición (Ediciones UPTC, compilada por Jorge Eliécer Ordóñez, 2009); Poetry International Rotterdan (2009); Antología de la poesía colombiana, Editorial El Perro y la Rana (Caracas, Venezuela 2008); Agéndame, (Lima, Perú 2008); Panorama virtual de la nueva poesía colombiana (Ulrika, Editores, 2008); Memorias del V Festival Mundial de Poesía Caracas (Casa Nacional de la Letras, Venezuela, 2008); Poetas Bogotanos (Coedición Fundación Alzate Avendaño y Los Conjurados, Bogotá, 2008); RevistAtlántica -dedicada a Colombia (España, 2008); Poemario - I Bienal internacional de poesía de Brasilia, Biblioteca Nacional de Brasilia (Brasil, 2008); Segunda antología del cuento corto colombiano (Universidad pedagógica Nacional, Bogotá, 2008); Mundo mágico: Colombia, Ediciones Bagacao (Brasil, 2007); Revista Andrómeda, (San José, Costa Rica, 2007); Letralia- Tierra de Letras, Año XI. No. 157, (Cagua, Venezuela 2007) Antología de poesía colombiana: 1931-2005 (Ediciones UNAM, México D.F., 2006); Letralia- Tierra de Letras, Año XI. No. 153, (Cagua, Venezuela 2006) Antología Modelo 50, (Poetas colombianos nacidos en la década de los 50s), de Fernando Herrera, Universidad de Antioquia (Medellín, Colombia 2005); Colombia-Poesía Contemporánea Editorial Magisterio (Bogotá, Colombia 2005); Encuentro de poetas del Mundo Latino (Morelia, México, 2004); Revista Casa Silva No. 18 (Bogotá, Colombia 2004);Memorias del IX Festival Internacional de Poetas de Medellín (Publicaciones Revista Prometo, Medellín, 2001); Con-Fabulación 100 (Colección Los Conjurados, Bogotá, 2009); Epigrama, revista de poesía (Ediciones Espejismos, (Medellín, Colombia 1999); Tambor en la Sombra, Ediciones Verdehalago (México 1996), realizada por Henry Luque Muñoz; Nagyvilág, Világirodalmi Folyóirat (Hungría1991).

Otros Datos

Antología de la poesía colombiana contemporánea en árabe, 2014

Fue Directora de la Colección de Libros de Poesía La Voz Visible, fundada en Bogotá, Colombia en 1990.
Fue Coordinadora de la Bienal Internacional de Literatura Común Presencia efectuada en los años 1994 y 1996.
Fue Miembro fundador de la Unión Nacional de Escritores de Colombia. Durante 1988 y 1989, dirigió en la Radio Nacional de Bogotá el programa cultural Página Impar. Este espacio de emisión semanal marcó un importante derrotero dentro de la visión artística de los colombianos que durante ese período pudieron escuchar a diferentes actores de la vida intelectual del país, y compartir sus conocimientos y sus obras.
Fue participante en 1984 del Curso Literatura Latinoamericana – Críticos norteamericanos y de Colombia dictado por la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, y en 1986 hizo parte de los talleres: Transformaciones del Lenguaje Poético, Universidad de los Andes, Facultad de Filosofía y Letras, con la colaboración de la Comisión Fulbright.
En 1992, fue invitada por la Universitá Degli Studi Di Firenze (Italia), Dipartamento Di Lingue e Letterature Neolatine, para dictar tres Cursos de Literatura Latinoamericana, luego de los cuales inició un recorrido por Europa Norte y Centro América y varios países del sur del continente, que le permitió conocer a grandes escritores y pensadores universales con los que inició contacto personal y que sirvieron de base para un libro de entrevistas que en la actualidad prepara y que contiene entre otras, las voces fundamentales de E. M. Cioran, José Saramago, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Juan Goytisolo, Juan García Ponce, Mario Vargas Llosa, José Donoso, Fernando del Paso, Alfredo Silva Estrada, Olga Orozco, Antonio Ramos Rosa, Hans Magnus Enzensberger, Eugenio Montejo, Ernesto Sábato, Roger Munier, Roberto Juarroz, Salvador Elizondo, Jean Braudillard... y a los artistas plásticos: Roberto Matta, Oswaldo Guayasamín, Edgar Negret, Leonel Góngora, Ángel Loochkartt, Jacobo Borges, Omar Rayo, Fernando de Szyzlo, Armando Villegas y Jim Amaral...
Ha realizado diversas lecturas de poesía en Colombia y otros países, entre las cuales resaltamos los siguientes escenarios: Casa de Poesía Silva (Bogotá-Colombia); Universidad Externado de Colombia (Bogotá-Colombia)1981; Auditorio Cultural Universidad Javeriana (Bogotá-Colombia) 1979- 1983- 1998; Universidad Central (Bogotá-Colombia) 1981; Centro Colombo Americano (Bogotá-Colombia), 1981, 1984, 1986, 1997; Universidad de los Andes (Bogotá- Colombia) 1984; Primer Encuentro Nacional de Escritores de la Costa Norte (Santa Marta-Colombia) 1984; Auditorio Cultural Rafael Caneva (Ciénaga-Magdalena) 1984; Universidad Jorge Tadeo Lozano (Bogotá-Colombia) 1984; Universidad de la Salle (Bogotá, Colombia) 1985; Universidad de la Sabana (Bogotá-Colombia) 1986; Alianza Colombo-Francesa (Bogotá-Colombia) 1987; Centro Cultural Mariano Picón Salas (Mérida-Venezuela) 1990; Universidad de los Andes (Mérida-Venezuela) 1990; Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Caracas-Venezuela) 1990; Dirección de Cultura de la Universidad Central de Venezuela (Caracas-Venezuela) 1990; Universitá Degli Studi Di Firenze (Florencia-Italia) 1992; Casa de América Latina (París) 1992; Ayuntamiento de Carmona, (Sevilla-España) 1992; Centro Cultural del Banco de la República (Pasto- Colombia) 1992; Casa de la Cultura de Nariño (Pasto- Colombia) 1992; Centro de educación por el Arte Herbert Read (Quito-Ecuador) 1992; Casa de la Cultura (Quito-Ecuador) 1992; Tercera Bienal de Literatura Mariano Picón Salas (Mérida-Venezuela) 1995; Festival Internacional de Poesía Grupo Mandorla (México, D.F.) 1995; Primer Encuentro Internacional de literatura Colombiana en New York, organizado por Colcuc (New York- USA) 1995; Galería Andrómeda (Costa- Rica) 1995; Encuentro Internacional de poetas propiciado por University at Buffalo (Estados Unidos) 1996; Casa de Poesía Pérez Bonalde (Caracas-Venezuela) 1998; Auditorio Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Caracas-Venezuela) 1998; Uniac (La Habana-Cuba) 1998; XI Festival Internacional de Poesía de Medellín (Colombia) 2001; Encuentro de Mujeres poetas (Roldanillo, Valle) 1985, 1987, 2002; Programa Alzados en Almas convocado por la casa de Poesía Silva (Bogotá-Colombia) 2002; Programación Cultural Los papeles del mal muerto, Buenos Aires-Argentina (2003); Casa de la Cultura Evaristo Carriego (Buenos Aires- Argentina) 2003. Centro para las artes y las letras (Montevideo- Uruguay) 2003. Encuentro Internacional de Poetas del Mundo Latino (Morelia- México) 2004. Feria del Libro “La ciudad, un libro abierto” (México D.F.) 2004. Feria Internacional del Libro (San Juan- Puerto Rico) 2004. Homenaje colombo-ecuatoriano Universidad Técnica de Ambato. (Ambato- Ecuador) 2004. II Encuentro internacional de poetas (Santa Ana, Portoalegre, Manta, Chone y Bahía. Ecuador) 2004. Pontificia Universidad Católica de Lima (Lima- Perú) 2005. X Feria Internacional del Libro de Lima (Lima-Perú) 2005. LiterÁmerica, Feria Internacional de la cultura (Cuiabá-Brasil) 2006. Fiesta Literária Internacional de Porto Galinhas (Recife- Brasil) 2007. I Encuentro de Agentes Culturales Latinoamericanos (Fortaleza- Brasil) 2007. 5º. Festival Mundial de Poesía (Caracas, Barinas, Mérida – Venezuela) 2007. XXXVI Festival Internacional de la Cultura (Tunja-Colombia) 2008. I Bienal Internacional de Literatura (Brasilia-Brasil) 2008. I Bienal Internacional del Libro (Ceará-Brasil) 2008.
Ha visitado, en misión cultural de la revista literaria Común Presencia, los siguientes países: Estados Unidos, Venezuela, Italia, Francia, Bélgica, Holanda, España, México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Cuba, Ecuador, Argentina, Uruguay, Paraguay, Perú, Puerto Rico y Brasil. 


RESEÑAS Y COMENTARIOS

Sobre su poesía han escrito autores como: Ludwig Zeller (Canadá); Laura Cerrato (Argentina); Ida Gramcko (Venezuela); Fernand Verhesen (Bélgica); Jorge Rodríguez Padrón (España); Jorge Nájar (Francia); Iván Oñate (Ecuador); Sthepen Marsh-Planchard (Venezuela); Renato Sandoval (Perú); Floriano Martins (Brasil) y Claude Michel Cluny (Francia).

Itinerarios de la Sangre de Amparo Osorio


Tañido de la estrella (Capítulo 2)

(Evocando a Nalu)

¿Fuiste presencia? ¿En realidad fuiste presencia en aquella orilla de los años donde mi mano te tocó y las noches se poblaron de tus murmullos y tus gestos, de tus apariciones y reproches, de nuestros monólogos y melancolías?
Habitaste un espacio irrepetible. La gravedad del tiempo. El ayer y el antes y el futuro. Sostuviste el rostro conocido, el perdido, el imaginado, el imposible. Tú, rostro de todos los rostros y único, ese que ahora se me desdibuja en la niebla de la memoria que a trozos te devuelve. Primera y última libertad en el ambiguo silencio donde fue hundiéndose allá lejos la alegría y el corazón siguió la ruta del regreso, el hábito del recuerdo, la búsqueda, hora tras hora, de la corriente que te trajo y luego te llevó como un mal aire que nos asalta para el robo nocturno.

Ahora eres la nostalgia. ¡Ay! la estrella temblorosa que habita un cielo inexistente mientras te despliegas como un paisaje en la transparencia de la tarde, para surgir cernido al lento caminar de los años. A este reflejo unívoco de los años. A los años mismos con su vacío y su desesperanza. Desesperanza de ti, de lo que fuiste y dejaste de ser, de lo que el corazón quiso. Humano vacío que nos va dejando la marejada del tiempo, porque eres eso Nalu, un hilo flotante amarrado a esta quietud que se arredra como un barquero que no quiere desatar la nave porque posee el presentimiento del naufragio. Y una y otra vez, en la infinita sucesión de los días, y una y otra y mil veces en el duermevela de las noches, en el definitivo agujero de la imaginación, multiplicado y solitario, resplandeciente y oscuro, fugaz y permanente, vas acercándote a la inmensidad, a la caída y al sosiego, a lo carente de centro y a su centro. Vas caminando con mis pasos como mi tercer pie, como mi ojo ulterior, como esa palabra que se fuga y permanece impronunciable rumor adentro, disuelto y propicio, proyectado como una sombra, como un grito, como esa incertidumbre de desaparición con su carga de angustia, como ese deseo de transparencia, pero de tangibilidad. Siempre aquí, a mi lado, música difusa, círculo en el viraje de los rostros, huella iluminada en la última metáfora o el primer sol que se hundió en la infancia, árbol mil veces visto y desconocido. Rama intacta y quebrada, sombra de pájaro que un día desplegó su vuelo y permanece sombra. Y prosigues, camino recorrido y soñado, gesto que me robó la risa cuando no tuve como expiar tu presencia en la ventana, monólogo de los relojes en la ardua travesía del tiempo. Mientras que yo, olvidada del todo, de la forma, del sonido, movilidad y angustia, voluble, grávida, convexa, transito el lindero del sueño por este camino de hojas donde veníamos llenos de estrellas, y continúo buscándote, más allá de la luz vertiginosa, más allá de los fragmentos del alma en la invisible forma de los días, más allá de la unidad y la nostalgia, a ti, doble presentimiento, dulzura muda de no ser, blanca y mortal oscuridad que me ha quedado en la estrecha callecita del corazón de entonces, mientras un pájaro espantado en la noche avanza, trae el bullicio de los seres, de los astros, de los animales, y surge el murmullo sutil de la hierba, de las lejanas hojas en ventisca que portan un recuerdo. Se alzan voces inteligibles. Me alcanzan lenguajes de otros mundos, traduzco el rugido del viento que no oyes, el lenguaje de la piedra que gira. Todo, todo se va aposentando en un recodo donde las venas abren sus múltiples caminos para acercarnos a la nada Nalu, esa extraña memoria que se busca perdiéndonos, esa fugitiva marea de los tiempos, esa blanca forma de olvido bajo el destino profundo de las horas. Hay demasiada oscuridad. Déjame hallarte...

Poemas de Memoria Absuelta (2004)



DERRUMBE
Se acumulan los días, los años
la erosión de la vida
nos echa encima su balandra y vamos
hacia el despeñadero.
Pasa la sombra... pasa y mira
y vuelve a acomodarse.
Una luz de farol bordea la penumbra.
Es la ciudad: me digo.
La sombra se adelanta
no quiere compartir mis pensamientos
pero lee la esquina, los escombros
los pasos solitarios y el eco de esos pasos
mucho antes que sorprendan a mi cuerpo.
El funerario pájaro del tiempo
aletea en el aire.
Las ruinas del amor se precipitan.
Quiero cerrar los ojos.
Quiero
que sólo el viento pase
y nos lea el poema de la errancia,
que nos diga al oído
sobre la honda pena que hoy irrumpe
en el alma del saxo.
que el viento,

sólo el viento...



RESURRECCIÓN
Caminaré de nuevo.
Levantaré las ruinas de mi casa
y las ruinas de mi corazón.
Me vestiré de alas y de soles
de presencias amadas.
Hallaré en otros labios
aguas para mi sed
y en otros ojos
prolongaré caminos.
Yo signada de viento
desafiando conjuros...

ceñiré nuevamente mi relámpago.



INVENTARIO
Nada fue tuyo.
Sólo imaginaste una casa y la luna.
El fuego vacilante de la llama.
La mensajera noche
alta en la soledad de tus estrellas
La sombra perfecta y fiel dictando
el paso de las constelaciones.
La música del agua...
Ahora lo sabes.
Palidecen las manos.
Miras el tiempo de tu cuerpo,
el tiempo de los ríos,
el tiempo de las ruinas.
Basta que quisieras dormir
sin pronunciar la última palabra.
Que sólo desearas
ya no mirar y desatar los brazos.
Sólo eso bastaría...
Pero no sabes cómo.


ESTACIÓN PROFÉTICA
Crepúsculos ajenos
destinos vanos
presentes irreales
¡Desperdicio!
Nada pueden mis ojos cambiar.
Ni las palabras dichas o calladas
ni el rostro de la muerte
inventariado en los pliegues de la sombra.
Olvidos. Cientos de olvidos
y húmedas crisálidas
–guardianas de las tumbas–
avanzan a pesar de mi sollozo.
Se cumplen los relojes
con su cuota de espanto.



Derechos reservados
© Amparo Osorio

Poemas de Antología Esencial (2001)


IGUAL MUERE LA HUELLA

El viento esculpe rostros
y tú que vigilas la hierba
desconoces ahora los indicios
de toda eternidad
Fuera de ti
no hay raíces posibles.
¿Cómo nombrarte
sin que crezca la muerte?



DESHABITADO AZUL
Se intenta una oración
se implora un cielo
se pretende
regresar al origen
¡Inútil sed!
Tal vez hablamos
las estrellas y yo
la misma sombra



DISPERSION DE CENIZA
Polvo que vuelve al polvo
con las manos abiertas.
Ya no cabe en el cielo
la soledad de párpados.
Muda y vacía
en ti yace la tierra.
Tierra de escombros
implacable ultraje
y el alto azul
lejano.



GENESIS
Cuando partir
conjugue
los nombres de la hiedra
y la sombra
así quebrada en dos
mitad ceniza
mitad milagro…
¿dónde Tú el imposible?



INTEMPERIE
Lluvia:
unge mi piel
lava mis ojos.
Se abre mi noche
para ti.
Mi enrancia.
Mi infinito extravío
me persigue.
¿Qué voces
de qué cielos
me traes?
¿Qué dios
llora
y no escucho?


Derechos reservados
© Amparo Osorio

Poemas de Migración de la ceniza (1998)


ÍNTIMO TRAZO

Como un exilio
en el lugar del nunca,
alguien desnudo habitará la estrella.
Acostará su sombra cada noche.
Cada noche en vigilia
indagará a la muerte
mientras dioses lejanos
trazan líneas de nuevo intraducibles.
Como este íntimo exilio,
aquí o allá
pulsaremos temerosos la hierba
y andará por la sangre
la tristeza
como una patria inencontrable.





AL OÍDO

Noche:
vigilia sin azul
Salvo la sombra
–fiel a tu soledad–
todo fue en vano!





CONJURO DEL ÁRBOL

Hay quien porta en la noche
Abismo o sombra
Hay quien grita
Miedo
O pájaro de la muerte
Mientras mi yo, mi inmerso
mira caer los rostros
en su pozo de escéptica desdicha
Más un día
de regreso al conjuro del árbol
velada oscuridad donde culmina
toda incertidumbre,
respiraré mi ya
mi instante
único resplandor inaprensible
de vuelta al polvo.






Poemas de Territorio de Máscaras (1990)


NEGRO SOBRE NEGRO

¡Sombra! y hundirme en ella
canjeando las playas por los náufragos!
¿Qué rostro en la avalancha
tatuó las raíces en la piedra?
Y tú, último Hombre
en qué planeta incinerado
enterrabas la luz de las antorchas?
¡Nadie! No pasa voz ni eco
Estoy insomne al borde del abismo.




LUNA PARA UN NAUFRAGIO

Desposaremos
Mi corazón y yo
Esta honda clepsidra.
¡Y ah de aquel que lo olvide!
No veremos pasar sus funerales.



ARTERIAS ADYACENTES

Creíamos en espacios de luz:
brillo mutante.
Pero el tiempo
nos enseñó los rostros de la sombra
¡Hermoso horror!
en donde a cada instante nos salvamos.


Derechos reservados
© Amparo Osorio



Poemas de Gota ebria (1987)



PERDIDA VOZ

Tambalearon mi estrella
y como un gran relámpago nocturno
fulguraron el aire
con mi sueño.




EN UN SITIO DEL TIEMPO

No me mata el olvido
con su forma de nave a la deriva
ni ese color brumoso de las alas
con que se viste la ausencia
Sé que hay un bumerang
viento que viene
viento que va y que nunca se detiene
oleaje interminable
Y volveré como los viejos pájaros
cuando ya nadie pueda
ni atraparme ni herirme
en pleno vuelo



CONFRONTACIÓN

Basta un segundo en la huída
cuando chocan los cuerpos
y se fuga la espera
para mirar el impensado
el indeseado
rostro verdadero

Derechos reservados
© Amparo Osorio



Entrevista con Amparo Osorio


Para mí los libros constituyen un tótem, un hechizo, un embrujo capaz de dejarme sin aire y seducirme hasta el más exquisito de los delirios*

Por: Jorge Consuegra (Libros y Letras) 

Dialogar con Amparo Osorio es más que una continua alegría pues destila afecto, cariño, poesía, calidez…Para ella no existe otro mundo posible que el de los libros, los versos, la poesía y especialmente el de la web “Con-fabulación” magistral proyecto que viene desarrollando hace varios años con Gonzalo Márquez Cristo. 

Para Amparo, la vida está en hablar con sus amigos, compartir con ellos una copa de vino, oír sus poemas, leer sus ensayos, comentar sus reseñas y críticas y lo mejor de todo, publicarles sus libros y verlos felices disfrutando sus trabajos en letra de imprenta. 

-¿Desde siempre su mundo ha sido el de los libros? 
-Para mí los libros constituyen un tótem, un hechizo, un embrujo capaz de dejarme sin aire y seducirme hasta el más exquisito de los delirios. Ellos son parte de mi vida como el mismo acto de respirar. Habitan todos mis espacios, mi habitación, mi cama. Conocen mis alegrías, mis soledades y mis dolores y se comportan a veces como amantes que llegan de madrugada a derramar su amor sobre mi pecho o a compartir conmigo sus más secretas obsesiones. 

-¿Sus padres siempre le leyeron libros antes de irse a dormir? 
-Algo que agradeceré infinitamente a mi Rosita, como le dije siempre a mi madre, fue precisamente su devoción por acompañar nuestro sueño (el de mi hermana y el mío, que dormíamos en la misma habitación), con una lectura. Algunas veces paseábamos de su voz por los paisajes del Quijote, del Lazarillo de Tormes o del Principito y otras entrábamos a los fascinantes reinos de Shakespeare o de Julio Verne. Pero aquellas noches en las que su corazón transitaba los embates de la vida, íbamos de un lado a otro por los poetas de la Generación del 27, por Federico García Lorca, por La noche oscura del alma de San Juan de la Cruz o por ese alucinante y temeroso Quevedo cuyo Amor constante más allá de la muerte” en su final: Su cuerpo dejará,/ no su cuidado; Serán ceniza, mas tendrá sentido; /Polvo serán, mas polvo enamorado… instalaba ya por primera vez y para siempre en mí, una profunda metafísica del amor, pero también de la muerte. 

-¿Hubo alguien especial que la hubiera sumergido en el mundo cultural? 
-Es obvio que desde ese inicio, que ocurrió sobre los 6 años de mi vida, ya estaba escrito que este sería mi mundo. Cuando mi madre terminaba sus lecturas nocturnas para nosotras, siempre apagaba la luz y cerraba la puerta. Yo me comenzaba a sentir huérfana de no sé qué, y mientras sentía que la lluvia respiraba en mi ventana encendía entonces un pequeño radio y lo colocaba casi contra mi oído para escuchar un hermoso programa de Tangos que se llamaba “Buenos Aires media noche”, y así me iba durmiendo entre la nostalgia de Gardel, los poemas-canción de los hermanos Discépolo y la desgarradora voz de Goyeneche. Mi casa era un fortín de música en razón de la profesión de bolerista que tenía mi padre. Por consiguiente la música era y es para mí un viaje por las arterias más sensitivas del hombre y un recorrido por las geografías del mundo. De esta forma adquirí una cierta cultura musical que en mi caso puede denominarse como ecléctica, pues amo todos los ritmos, los sonidos y silencios que emanan de los instrumentos que la componen, y pienso sin dudas que es el gran lenguaje capaz de comunicar universalmente a todos los seres humanos. 

Así que el mundo cultural venía de muchas partes. También aquella fue la época del cine, espectáculo al que mi madre nos llevaba todos los domingos. Ya en la tarde efectuábamos un paseo bajo los árboles en el Parque Nacional, comíamos helados y algodón de azúcar, dábamos algunas vueltas en el tíovivo y en ocasiones terminábamos de visita en los museos del centro. Ella siempre procuró llenar todos nuestros espacios con estos prismas que nos inducían por diversos caminos culturales. Luego vino la juventud, las alianzas, la definitiva influencia de Mayo del 68 que nos legaba un profundo compromiso político y nos abría la puerta del conocimiento hacia grandes autores que fulguraban ya en el universo latinoamericano de las letras. Después otros encuentros, otros sueños forjados, el colectivo de Común Presencia imprescindible para nuevos horizontes… 

-¿Qué es lo que fascina de este mundo especialmente? 
-La desgarradura de un poema que nos permite hablar al corazón de otro, respirar el aire de una página donde permanecemos reflejados, temblar bajo los acordes de una música que a veces pareciera descender de las manos de un ángel, perdernos en un color de otoño o en la interpretación de una obra de arte que nos habla de un tiempo brutal o de un pasaje amoroso o sensual según el instante transitado por su autor, vivir una buena película sintiéndonos sus protagonistas y luego, al evocarla, sentir que la noche fosforece y que estamos salvados por el influjo de sus estrellas. En fin, me fascina el poder entrar a otros universos y saber que de alguna manera nos estamos asomando a múltiples espejos que poseen, a su manera, idénticos demonios a los nuestros 

-¿Es muy complicado trabajar culturalmente en Colombia? 
-Esta respuesta es doble, pues contempla mi labor editorial y mi proceso literario. En cuanto a la primera, hay poco apoyo a los proyectos culturales independientes. La oficialidad y la burocracia son excluyentes casi todo el tiempo. Se rinde culto a lo foráneo, y si nos asomamos a lo nacional, sólo existe la posibilidad del milagro, es decir de un buen cultor que avale los proyectos y no terminen en el cesto de la basura. De otro lado y sobre edición o apoyo a obras independientes también hay un gran vacío. Los emporios editoriales, casi todos, sólo avalan y premian a sus escritores publicados. La pregunta es: ¿por qué publican a tal o cual persona? La respuesta es, por amiguismo en la mayoría de los casos. Es así de simple, si no estás en un determinado círculo, no hay publicaciones, no hay viajes, no hay premios, no hay reconocimiento de ninguna naturaleza. Si no hay pleitesía que es de lo que vive la literatura actual, -puesto que la misma se convirtió en un “dime que te digo”-, no existes. Entonces lo que surge es el resultado de múltiples conveniencias que solo dejan balbuceos, no voces cuyas obras trasmitan un eco de profundidad. 

-¿Cuándo empezó a “con-fabularse” con los confabulados? 
-Soy con-fabulada desde el nacimiento de este periódico virtual, del cual ya hemos publicado ininterrumpidamente 335 números. Estoy convencida que es un espacio benéfico para los más de 100.000 suscriptores a los que semanalmente llegamos y que no cesan de manifestar su reconocimiento, lo cual nos anima a seguir contra viento y marea alimentando este portal. 

-¿Cómo ha sido esta experiencia con cuentistas, poetas y novelistas? 
-Ha sido extraordinaria. Tanto en los espacios que se brindan en “Con-fabulación” como en las oportunidades que se dan a través de la Colección Internacional de Literatura Los Conjurados en la que ya arribamos a 108 títulos publicados en los géneros de poesía, ensayo, novela, cuento, testimonio y crónica. Deseo enfatizar que también es una experiencia profundamente enriquecedora porque se vuelve, de un lado a la re-lectura de autores universalmente consagrados en algunos casos y del otro al descubrimiento de nuevas voces que sin duda comienzan a mostrarlos lenguajes y propuestas sorprendentes 

-¿Cuál ha sido el mayor logro de “Con-fabulación”? 
-Reconocer, comunicar y compartir los diversos mundos del arte y hacerlo siempre con profundo desprendimiento intentando que nuestros lectores puedan tener una visión muy próxima sobre nuestro acontecer cultural. 

-¿Cuándo decidió que no solo eras poeta sino novelista? 
-En el espacio luminoso de la escritura, la poesía ha ocupado siempre un primerísimo lugar y de hecho es sin duda alguna la mayor fuente de búsqueda en mi espíritu. Sin embargo he ejercitado los diversos géneros literarios (ensayo, testimonio, crónica), intentando decir todo aquello que no tiene cabida en el vórtice poético. La novela entonces es otra de las formas escriturales que devienen para llenar ese torrente de sumas y restas que son en síntesis una vida y que quizás por extensión no puede narrarse a profundidad en la brevedad de un poema. 

-¿Cuántos años invirtió en escribir la novela que acaba de publicar, Itinerarios de la sangre? 
-Es una respuesta insólita, pero en realidad fueron 22 años entre borradores archivados, resucitados, de cierta forma llorados también y algunos definitivamente hundidos en la desesperación de las múltiples lecturas… 

-¿Cuál es el tema central de la misma? 
-Tratándose de una exploración por diversas instancias de nuestro transcurrir, definir concretamente su horizonte sería un poco delimitar el importante papel protagónico que surge en cada una sus atmósferas, puesto que Itinerarios de la sangre es también en cierta medida un homenaje- búsqueda de todo lo que se ha perdido, y que persiste intacto en la memoria Pero quizás para intentar una aproximación que la traduzca un poco más acertadamente, con palabras de Miguel Hernández podría decirte que es un viaje por esas tres grandes heridas de todo ser humano: la de vida, la del amor, la de la muerte. 

-¿Cómo surgió el título de la novela? ¿Fue una búsqueda constante encontrar el título acertado? 
-No sólo fue una búsqueda constante sino también desesperada. Necesitaba un título que por lo menos compendiara el contenido y después de muchas opciones creo que encontré el más próximo. 

-¿Al mismo tiempo que hay violencia, hay al mismo tiempo, poesía? 
-Yo amo la lucidez del desarraigo, por consiguiente era necesario que las brújulas que conducen todas las planosecuencias de la novela, tuvieran el toque poderoso de la poesía como una forma de matizar esos instantes más violentos de cada una de las realidades de los protagonistas. Si el conocimiento nos da una alta forma de vida, la poesía nos da la más alta forma del espíritu. Siempre buscamos los prismas del sueño y la ilusión como alteridades para huir al desamparo. Sin embargo cuando la realidad nos muestra sus múltiples rostros, nos volvemos nostálgicos y quiméricos por todo aquello que traduce la huida de los dioses, o peor aún, por su nunca llegada. Así la vida… y la literatura que se alimenta de ella, van dictando esa ausencia que se plasma de manera ritual, casi que perturbadora, y es en ese despojamiento profundo en el que conjugamos la imagen y la palabra para sublimar las más abisales intemperies que nos circundan. Un poco entonces a la manera trágico-romántica de los “Amantes de Verona”, "Memorias de Adriano" o "La muerte de Virgilio", la violencia, las desapariciones y hasta la muerte misma que en esta novela posee muchos nombres, se narran entonces desde una factura completamente poética como otra forma de recuperar para la literatura esa fulgurante materia del alma tan degradada y perdida en estos tiempos en que la narrativa pretende posesionarse bajo las bases frívolas de la truculencia, la pornografía, la narco y la paraliteratura. 

-¿Ya está en proceso la próxima novela? 
- Quisiera… sólo que no sé si tenga otros 22 años para lograrlo 

-¿Qué hay que hacer para que la musa de la inspiración no abandone a los escritores? 
-No sé si la musa, hermosa palabra privilegiada por los griegos, sea exactamente hoy por hoy la inspiradora de la escritura. Yo preferiría pensar dentro de la nueva concepción del mundo, que la primera y única obligación de todo escritor es mantener una conciencia vigilante capaz de permitirnos revelar nuestra propia y ajena metafísica existencia.


* Especial para Libros y Letras- Periódico Virtual.  Bogotá,  Ago. 17/2014

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Entrevista a Juan García Ponce

El homo eroticus

Por Gonzalo Márquez Cristo y Amparo Osorio

Juan García Ponce. Nació en Mérida península de Yucatán el 22 de septiembre de 1932 y falleció en el D.F., el 27 de diciembre de 2003. En 1956 escribió la obra de teatro El canto de los grillos, con la cual obtuvo el Premio Ciudad de México, al que le siguieron durante su vida significativos reconocimientos como: Beca Rockefeller 1961-63, Beca Guggenheim 1971, Premio Xavier Villaurrutia 1972, Premio Anagrama de Ensayo 1981, Premio Nacional de Literatura 1989, Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo 2001 y la Medalla de Honor “Héctor Victoria Aguilar”, 2003.

Su extensa y reveladora obra literaria está integrada por los diversos géneros en que incursionó, teatro, poesía, cuento, novela y ensayo, constituyéndose éstos dos últimos en su mayor aporte a las letras mexicanas: 29 libros de ensayo entre los que sobresalen Cruce de caminos (1965), Nueva visión de Klee (1966), Rufino Tamayo (1967) La aparición de lo invisible (1968) Nueve pintores mexicanos (1968) Manuel Álvarez Bravo (1968), Teología y pornografía, Pierre Klossowski en su obra (1981), La erancia sin fin: Musil, Borges, Klossowski (1981), Una lectura pseudognóstica de la pintura de Balthus (1987), Ante los demonios (1993) y Entre las líneas, entre las vidas (2001). Publicó además 14 novelas que lo ubican como uno de los más prolíficos escritores mexicanos: La casa en la playa (1966), La presencia lejana (1968), La vida perdurable (1970), El nombre olvidado (1970), Crónica de la intervención (1982), Inmaculada o los placeres de la inocencia (1989) y Pasado presente (1993)…

El erotismo, es hollado aquí por uno de sus más refinados y perturbadores maestros de la novela hispanoamericana, durante una titánica pugna librada contra su cuerpo petrificado a causa de una penosa enfermedad degenerativa. Diálogo que trasciende los embates del pensamiento, para tornarse como lo proponía Artaud, en una estremecedora contienda física.

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***

Eran las tres de la tarde en Coyoacán, exactamente la hora de la cita acordada con varios días de antelación y ansiosos indagábamos en todas las esquinas por la calle Alberto Zamora, cuando finalmente, como es usual en esa desmesurada ciudad, una mujer que parecía escapada de un cuadro de Rivera improvisándose de guía decidió acompañarnos hasta la puerta con el número buscado. Nos preguntó la nacionalidad e inquirió por nuestro afán. Le explicamos que íbamos con retraso a un encuentro con el genial autor de la más extensa novela escrita en América Latina: Crónica de la intervención. Y ella enojada replicó: Es lamentable, a todos en este país les dio por escribir sobre política. Sonreímos porque siempre nos había fascinado que ese título de García Ponce correspondía a la más exquisita novela erótica escrita en nuestro continente.

En previas conversaciones telefónicas habíamos convenido con Meche, último ángel protector de Juan, la oscura forma en que se realizaría la entrevista. Nos preocupaba su precario estado de salud por todos anunciado e incluso la tarde anterior el gran escritor Salvador Elizondo había sugerido ciertas claves para que el encuentro fuera menos impresionante para nosotros y más enriquecedor.

Pronto estuvimos frente al número indicado cuyo timbre oprimimos repetidas veces sin obtener respuesta, y cuando pensábamos desistir apareció Meche vestida de blanco, y hablándonos casi en susurros nos invitó a seguir, señalándonos el lugar exacto donde debíamos sentarnos según la planeada puesta en escena de la entrevista. No comprendíamos aún el por qué de los extremos detalles previstos para el encuentro. Imperaba dentro de esta casa sombría una misteriosa ceremonia en la que pronto deberíamos participar.

La mujer se disculpó diciendo que nos abandonaría por algunos minutos. Nos sobresaltamos al escuchar sonidos metálicos extraños que venían desde el fondo de la casa mientras contemplábamos los innumerables e inquietantes cuadros que vestían las paredes. Junto a un retrato de Juan García Ponce, encontramos las propuestas pictóricas de los más importantes artistas mexicanos, que avalaban su pasión por las artes plásticas, y a cuya crítica siempre dedicó gran parte de su obra ensayística.

Un ruido seco atravesó el corredor y nos arrancó de la contemplación. Vimos a Juan García Ponce, con su invariable cara de niño, conducido en una silla de ruedas por Meche. Al aproximarse nos sonrió tristemente.

Levantándonos apresuradamente para saludarlo, extendimos nuestras manos que se quedaron suspendidas sin obtener respuesta. Meche se excusó en voz baja explicando que no podría saludarnos así, porque su inmovilidad era casi total. Un viento helado recorrió por nuestra espalda. No sabíamos cómo volver a sentarnos.

En ese instante García Ponce pronunció sonidos para nosotros incomprensibles que nos recordaron los maravillosos encuentros con extraterrestres en los cuentos de Bradbury. Ante nuestro estupor ella anunció que serviría de intérprete, confesándonos que después de haber sido su esposa durante varios años había regresado para ser su enfermera y su escribana.

Nos contó también mientras abrazaba a Juan, la sorprendente fuerza creativa que lo animaba a diario para dictar en monosílabos su extensa obra. Explicó que su enfermedad degenerativa había comenzado antes de los treinta años y que fue ganándolo paulatinamente: «Inició por sus piernas, luego afectó sus brazos, después paralizó sus manos, y ahora quitándole movilidad al rostro empezó a entorpecer su lengua».

Al observar nuestra perplejidad Juan pidió a Meche que nos ofreciera un vino y preguntó nuestros nombres. Inexplicablemente los dijimos partiendo las sílabas, tartamudeando, sin comprender aún que en él habitaba la terrible paradoja de una mente vertiginosa y lúcida atrapada en un cuerpo casi petrificado.

Bebimos el vino con ansiedad y comprendiendo el extraordinario esfuerzo que debía realizar para hablar, nos excusamos por nuestra visita tratando de hallar un pretexto para huir.

De repente expresó su felicidad por nuestra visita y pidiéndole a Meche que le humedeciera los labios con vino manifestó su complacencia por nuestra nacionalidad. Ella empezó la ardua traducción de sus palabras.

—Tengo grandes amigos colombianos... Conozco ese maravilloso país. Recuerdo el día en que Mutis desolado me trajo una horrible noticia: Se nos murió Álvaro Cepeda..., dijo quebrando su voz. Yo sentí un dolor de poema español al pensar que El Nene no volvería a estar entre nosotros. Por mucho tiempo me pareció imposible que alguien tan vital hubiese sido cazado tan rapazmente por la muerte. Y miren, yo aquí todavía...

Meche acercándolo en su silla un poco más hacia nosotros, en un acto generoso que nos obligó a continuar, recordó cómo fue cambiando en García Ponce el proceso de su escritura desde que le advino la parálisis degenerativa. Luego explicó:

—Cuando escribió las dos mil páginas de Crónica de la intervención debió hacerlo con una sola mano que además empezaba a no responderle. Posteriormente se vio abocado a dictar sus escritos, y para corregirlos debía pasar las hojas ayudado por precisos soplos. Ahora que su voz comenzó a traicionarlo y se ha vuelto una sucesión de sonidos extraños, sólo yo lo entiendo. A veces imagino su soledad...

—En ocasiones me siento amurallado —dijo Juan—, como entre una armadura, y a pesar de tener en mis labios una palabra o una historia perturbadora me es imposible comunicarme. Pronto sólo me va a quedar el derecho de ver...

Meche intervino:

—Todas las mañanas debe hacer cuatro horas de difíciles ejercicios con el fin de que la inmovilidad no le gane por completo los músculos de su rostro y de su lengua, y lo más increíble es que él nunca desfallece.

Afectados la miramos como implorando su ayuda para rebasar ese momento angustioso, y ella entendiéndolo nos propuso comenzar nuestra conversación con el maestro, excusándose por la lentitud que tendrían las respuestas.

En su obra el erotismo casi siempre es una consagración de la mirada, un reino del observador. ¿Será como lo postula Octavio Paz una teología unitiva y estética del voyeur?

—Pienso que el erotismo se apropia ante todo del sentido de la vista. Por medio de él logra fijar la imagen sensible adquiriendo su poder religioso, que luego se magnifica en el recuerdo. Supongo que Bataille creía lo mismo cuando en sus novelas era tan definitiva la contemplación. No me parece tampoco gratuito que haya titulado una de sus obras más escandalosas: Historia del ojo.
Según Bataille: religión, arte y amor son los únicos puentes que conducen al erotismo, a esa posibilidad del Ser que nos ofrece la unidad. Pero esa Unidad que para él es la de la muerte ¿podría ser desde otra óptica la abolición del Yo, es decir el encuentro de la verdadera vida existente en esas tres fases extremas?
—Ese extenso estudio sobre el erotismo de Bataille siempre me ha deslumbrado. Sin duda existe un vórtice en donde convergen las experiencias más profundas del hombre y es posible suponer que sea la muerte. Bataille analiza la semejanza de la experiencia mística, con la amorosa y con el éxtasis de la creación artística, y a la luz de su estudio es asombroso el parecido. Él imagina que las tres experiencias conducen a un estadio del espíritu definido como erotismo. Según esto el erotismo podría abolir nuestra soledad existencial, unificarnos, encontrarnos con nosotros mismos... En cuanto a la pregunta que me han hecho, creo que la abolición del Yo, posibilidad más oriental, sería en su extremo dialéctico otra forma de la unidad, es decir el encuentro del Yo en su más alta y peligrosa definición. El amante, el artista, el místico, anulan su Yo para convertirse en todos los hombres; o dándole la vuelta a la formulación, expresan su Yo a la más alta potencia para convertirse en nadie.

Luego de su extensa respuesta notamos que la respiración de García Ponce se hizo más entrecortada y Meche con preocupación sugirió que dejáramos un cuestionario para ser respondido por escrito antes de nuestro regreso a Colombia. Juan enfadado desaprobó su propuesta y nos instó a formular la siguiente pregunta.

Si como se ha dicho la obra de Sade fue escrita contra el erotismo por ser tan reiterativa y sobre todo porque niega relaciones de seducción ¿cree que podría existir un erotismo sin seducción?

—En Sade existe un método destructor que no admite concesiones, donde el poder es avasallante, y donde la víctima, por así decirlo, nunca puede liberarse... Sospecho que carece de ese juego, de esa tensión, de ese miedo a la pérdida que postula la seducción. Las imágenes son demasiado reiterativas, no hay nada escondido y la blasfemia irrumpe siempre como dicha por un niño perverso. Creo que el erotismo en su manifestación más sublime requiere de un enigma en constante confrontación.

En El Nuevo desorden amoroso Bruckner y Finkielkraut intentan desorientar el centralismo freudiano del erotismo y toda la concepción fálica del psicoanálisis, diversificando los focos eróticos del cuerpo y dándole otro sentido a zonas que hacen posible una verdadera existencia sexual femenina, homosexual y quizás masculina, para así poder combatir el concepto de "grado cero" de la sexualidad femenina estipulado por Roland Barthes. ¿Ese cambio de relación, de des-objetivación erótica pondría en peligro al erotismo?
—Es posible que estemos conquistando las estrellas pero aún ignoramos mucho sobre el cuerpo. Me parece pertinente la tentativa de que en él puedan desplazarse los centros sensibles y encontrar otras geografías de placer. En cuanto al grado cero barthiano de la sexualidad femenina supongo que podría tener una raigambre cultural, o que obedece a su visión parcial y personal de la sexualidad. ¿Grado cero...? No puedo entender estos profundos fenómenos con números.

¿Comparte con Jean Baudrillard la idea de que la seducción (esa profundidad de la superficie) es el poder que la llamada liberación femenina le ha ido restando a la mujer y que en otro tiempo consagró su matriarcado?
—La seducción es un gigantesco poder que la mayoría de las veces le ha tocado ejercer a la mujer (no al hombre) para poder sobrevivir y alcanzar sus horizontes. El hombre ha ejercido poderes más claros y triviales. La seducción plantea un juego de inteligencias, de imágenes, de palabras, en donde es difícil salvarse. La liberación femenina que ha sido muy necesaria ha caído en una peligrosa trampa: explicar a la mujer, despojarla de ese enigma que le concedía la eficacia de su poder. En Crónica de la intervención, se plantea la posibilidad entre la pareja protagónica, de que la mujer sea sólo un objeto, pero con la alta implicación erótica de totalidad que eso puede tener para una persona que carece de prejuicios, y con el sentido de que es imposible saber dentro del mundo sutil de la sexualidad la frontera entre la víctima y el victimario.

En Crónica de la intervención, de la inevitable relación erótica del alter-ego se va más allá y se postula un alter-corpus con sus protagonistas: Mariana y María Inés. Sin embargo el mito fatal del doble ya escrito por Allan Poe vuelve a cumplirse. ¿Ese doble o sus versiones posibilitadas por el amor estará siempre asediado por la muerte?
—La identidad nunca soporta la negación que constituye la existencia del doble, y filosóficamente tiende a destruirlo. En William Wilson de Poe como en tantas historias de la literatura fantástica ese mito conduce eternamente a que el doble pierde inexorablemente a su espejo. Es el amor al Yo, el mito de Narciso, que siempre esconde su simplificación en la muerte.

Son famosas sus traducciones de ese teólogo herético: Pierre Klossowski... En este gran escritor la posesión conduce inevitablemente a la ofrenda del objeto amado, dádiva que lo actualiza. ¿Existe una visión similar en Crónica de la intervención?

—Me impresiona que conozcan tanto ese libro casi desconocido en México por haber sido publicado por una editorial española. Ahora aparecerá una edición más próxima que entregará esta novela al público de mi país. Pienso que la postulación filosófica de mi amigo Pierre Klossowski de que sólo se puede ofrecer aquello poseído por completo es incuestionable, además de que en su trilogía Roberta esta Noche tiene implicaciones de un altísimo erotismo. En Crónica de la Intervención esta posibilidad se da en parte, pero quizás la propuesta es asistir a la magia de poseer dos universos idénticos, dos mujeres que son una y no lo contrario —lo cual me resultaría obvio–, dos hembras misteriosas que se asemejan hasta el vértigo, o en otras palabras, todos los rostros de una misma persona. Aunque yo soy el menos indicado para hablar de aquello.

Nunca nos resignaremos a que al final de Crónica... usted haya decidido matar a Mariana, esa fascinante mujer-animal... que nos acompañó y hechizó durante más de mil páginas.
—Yo no la maté, la mató el ejército. Es frecuente que el poder ultime la obra del amor.

¿Sólo existe lo que perturbamos como decía Butor?
—A él nunca lo he leído, pero creo que mi María Inés-Mariana debe haberlos perturbado bastante para que hayan venido desde Colombia a preguntarme por algo tan inútil como mis obsesiones. Sí, existe lo que perturbamos, y algo más, perturba lo que no existe.

Después de más de dos horas de combate con la puesta de su pensamiento en palabras lo advertimos muy fatigado. Juan García Ponce había desplegado su atormentada lucidez, su profunda condición humana, y él, el genial novelista, el reconocido ensayista, el agudo crítico de las artes plásticas, con esa fatal eterna juventud a la que lo había condenado paradójicamente la enfermedad, nos animó a que usáramos nuestra cámara de viajeros para conservar el testimonio de esa tarde en la que sólo hablamos de su tema favorito: el erotismo; pero no permitió que obturáramos hasta que Meche organizara un poco el escenario y acomodara sus cabellos. El escritor quiso que nos ubicáramos a su lado, y luego esforzándose en alzar la cabeza posó para las fotografías con su rostro adolescente.

Lo abrazamos conmovidos y nos despedimos mientras él con insistencia nos hizo prometer que volveríamos.

Pero el único regreso seguro para un escritor Juan es en la palabra.

(México D.F., octubre 19 de 1993)